lunes, 16 de julio de 2018

MAL, MAL MALAQUIAS

“Eso no se hace, está mal, ¿Cómo puedo terminar el año 2014 con esta lectura? Mal, mal Malaquias” Esa fue mi reacción ante la última lectura del año. Al mirar todo el libro de una sola vez parece el balance contable de un cristiano en quiebra que habla con el contador Justo y Divino. Y el diálogo es muy incómodo: “Mira aquí esto estuvo mal hay que corregir” Y la declaración defensiva del creyente en bancarrota: “¿Mal? ¿En qué estuvo mal?” Y la explicación de cada ítem llega mostrar la magnitud de sus faltas. “Me hiciste sentir mal, mal, Malaquías”
¿Me acompañas a hacer el inventario con nuestro contador divino?
¿Qué evaluar? Lo que Él hace, es y merece; y lo que nosotros decimos, hacemos y poseemos.
¿En qué nos amaste? (1:3) PROPÓSITO. Ellos habían perdido el propósito de su ministerio: no reconocían el amor de Dios como fuerza de movimiento. Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero. Y si no reconozco su amor ¿Cómo podré amar? ¿Puedes contabilizar las diferentes maneras en que Dios mostró su amor para ti en el 2014?
¿En qué hemos menospreciado tu nombre? (1:6) PRECIO. Al evaluar incorrectamente el amor de Dios, respondían menospreciando el nombre del Señor. Los sacerdotes ofrecían sacrificios que eran inmundos. No se purificaban, ni se esforzaban en agradar a Dios. El precio correcto es el de frutos de labios que confiesan su nombre.
¿En qué te hemos deshonrado? (1:7) PREMIO. Ellos le daban a Dios las sobras, lo defectuoso. ¿No ilustra lo que a veces hacemos? Imagina que estas en la entrega de los premios Oscar, y te han pedido preparar y entregar el Oscar de Oro. Sube el premiado y le entregas un trofeo de plástico de Mc Donald. ¿Cómo crees que se sentiría él? Creo que se entiende ¿no? Para nosotros los premios y para Dios las propinas.
¿En qué te hemos cansado? (2:17) PALABRAS. La palabrería es algo que fastidia a Dios. Y ellos habían cansado a Dios con sus declaraciones, canciones, promesas, y largas oraciones. La palabrería es de fariseos. Y eso somos cuando prometemos públicamente, o cuando queremos adular a Dios. Hablamos grandezas de un Señor que desconocemos, cantamos verdades ajenas, y oramos lo que no creemos.
¿En qué hemos de volvernos? (3:7) POSICION. Cuando las cuentas salen mal hay que corregir, pagar deudas, y cambiar la administración. Los israelitas no reconocían su bancarrota. Según ellos estaban mal pero iban bien. Si estamos mal, vamos mal; y es tiempo de volvernos a Dios. Es hora de humillarnos, y presentarnos en quiebra espiritual.
¿En qué te hemos robado? (3:8) POSESIONES. Ellos habían robado con sus diezmos y ofrendas, y los números estaban en rojo. ¿Qué hacer? “Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” (Mal. 3:10)
Permiso, tengo que ponerme a cuentas…
Borrón y cuenta nueva...

domingo, 1 de julio de 2018

Gozo da servir a Cristo (471)

Gozo da servir a Cristo,
en la vida diaria aquí;
gozo, y grande alegría,
siempre Él me da a mí.

Gozo hay, sí, en servir a Cristo
gozo en el corazón.
Cada día el da poder,
me ayuda a vencer,
y da gozo, gozo en el corazón.

...

miércoles, 27 de junio de 2018

"Bueno me es haber sido humillado..."

-La culpa es de... Sampaoli, de Messi, de Cavallero, de Higuain, de...
-Son... el peor equipo, impresentables, una vergüenza....
-No tienen equipo, técnica, orgullo, sangre, pasión...
-Me da vergüenza ser argentino, tener esta camiseta,...
-Les deseo lo peor, los odio, los maldigo, ojalá que se mueran, que le ... #%&
¿Has escuchado, dicho o participado de estas conversaciones últimamente?
Una de las causas de este tipo de reacción es el "haber sido humillado" La humillación saca de nosotros lo que hay en nosotros. Es que cuando somos humillados conocemos y revelamos lo que somos. Cuando aprietas un pomo, no importa si afuera dice dentífrico o mostaza, siempre sacarás lo que hay en su interior. Y eso ocurre cuando somos humillados.
...Por eso es bueno.
Luego del partido con Croacia, salimos en auto por el centro de nuestra ciudad, Paraná. Y de entre todos los rostros y transeúntes, solo vimos UNA sola camiseta de Argentina. No oculta entre las ropas, sino siendo mostrada por quien la vestía, mientras caminaba con la frente bien alta mirando a todos... como diciendo "yo no me averguenzo"... La llevaba puesta una joven.
No importa en qué área de nuestra vida ocurra, pero debemos recordar que "es BUENO el ser humillado", pues esto nos puede hacer reaccionar. O aún nos puede hacer buscar la salida.
NO hablo del mundial de Rusia 2018, ni del equipo. Porque como alguien dijera con el tema del aborto éramos cuarenta millones de ginecólogos, y ahora con el mundial somos cuarenta millones de directores técnicos. Todo el país tiene su equipo ideal, la técnica de juego y la jugada de pizarrón; para un mundial que ve por televisión y no jugará.
PERO en el partido de cada día, donde somos los protagonistas, allí, no somos tan eficaces. Por eso "es bueno el ser humillado" porque nos permite evaluarnos en donde ponemos la atención y en quien confiamos.
¿PARA QUÉ SER HUMILLADOS?
"Bueno me es haber sido humillado PARA QUE que aprenda tus estatutos" (Salmos 119:71)
Te pregunto mi hermano, y hermana... ¿qué resultado produjo en nosotros el ser humillados? Y me refiero al mundial y me refiero al tema de esa lucha por la vida de los niños por nacer. ¿Nos llevó a tener mas tiempo con Dios? ¿a estudiar más la Palabra, a buscar formas para que el evangelio sea conocido?
Menos TV y marchas y mas BIBLIA, ORACIÓN, SANTIDAD Y EVANGELIZACIÓN...
Sí, claro que debemos luchar por la vida y la verdad; pero cuando estemos ante el Señor no servirá que ganemos un mundial o logremos la NO despenalizacion del aborto....
...si es que ante Él nos tenemos que alejar avergonzados...
...o sea humillados...
"Y ahora, hijitos, permaneced en él, PARA QUE cuando se manifieste, tengamos confianza, PARA QUE en Su venida no nos alejemos de él avergonzados" (1a Jn. 2:28)

viernes, 15 de junio de 2018

UN BICHO RARO LLAMADO…

Transcurría el año 1869 y Henry Stanley, enviado del New York Herald, estaba sumergido en la selva del Congo Africano. Este periodista estaba en busca del explorador y misionero escocés David Livingston. De pronto avistó un extraño animal: cabeza de jirafa, cuerpo de antílope, orejas de asno y patas traseras de cebra. Preguntó por su nombre, los nativos de Wambutti lo llamaban “okapi”, por los sonidos que produce. Este mamífero, multipartes, es un animal solitario y tímido, y está en peligro de extinción.

Leyendo esta descripción se me ocurrió, al estilo Frankenstein, crear un tipo de cristiano, sacando algunas partes de personajes bíblicos, que fuera el cristiano okapi, un verdadero “bicho raro”. ¿Probamos lo que sale?

CABEZA de ... escogería la cabeza de Salomón. El hombre más sabio de la tierra según Dios. Él sabía que hacer ante las crisis. Elegiría su inteligencia pero no su corazón que fue desviado al final por las mujeres. Examinó todo lo que está debajo del sol y terminó definiéndolo como vanidad en su Eclesiastés, dejó consejos sabios en forma de Proverbios, y escribió un poema de amor en su Cantar de los Cantares. Me gustaría tener cabeza de Salomón... pero no la tengo. Y ante la crisis debo recurrir a la promesa de Dios “Si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada” (Stg 1:5-6)

CUERPO de... si de fuerza física se trata elegiría a Sansón, pero no es este cuerpo el que más cosas logró; pues en definitiva la vida de este juez fue siempre de muerte, venganza, y revancha... y de Rambos ya tenemos muchos hoy. Prefiero el cuerpo de Pablo, un cuerpo que no estaba marcado por músculos sino por azotes, que no levantaba puertas pesadas sino iglesias, no derribó pilares de templos paganos sino edificó los pilares de la iglesia de Dios. Su reporte es elocuente y lo puedes leer en 2 Corintios 11:23-28, y su resumen es “yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús” (Gá. 6:17).

OREJAS de... desecharía varias, por ejemplo la de Eva escuchando a la serpiente, la de Roboam no escuchando los consejos de los sabios, o Jonás siendo sordo a la voz de Dios. Pero sí me pondría los oídos de Samuel, y clamaría con él cada día ante Dios “habla Señor que tu siervo oye” porque los oídos que Dios escoge son los que escuchan no para saber sino para obedecer. -¿Porqué no encuentro en Ti al poderoso Dios que oía a Samuel?- Preguntaba un joven un día en oración, y del cielo sintió la respuesta.-Porque no encuentro en ti al obediente Samuel que oía a Dios.

PIERNAS de... ¡hay tantas piernas que me gustaría tener! Las de Ahimaas quien ganaría una medalla olímpica (2ª S. 18:19-28), o Juan el discípulo amado corriendo al sepulcro vacío (Jn. 20:1-5); evitaría las piernas de Caín, aquél cuyos pies corrían al mal (Pr. 1:15-16). Pero escogería, de entre todas, las piernas de Elías, que en la crisis supo correr hacia la Presencia de Dios (1ª R. 19). Sí, esas piernas que corren con paciencia la carrera que está por delante, que ponen la meta en Jesús el Autor y Consumador de la fe.

BICHOS RAROS. Si pudiera armar un cristiano con estas diferentes partes sin duda que sería un “bicho raro”, un okapi espiritual, y esos están en peligro de extinción. Tú y yo, tenemos muchas figuras en la Biblia para seguir, vemos ejemplos en los hermanos maduros para obedecer, pero tenemos El modelo para imitar. Uno cuya forma de pensar, cuyo cuerpo, oídos y pies fueron únicos, nuestro Señor. ¡Que podamos decir con Pablo, sed imitadores de mi así como yo de Cristo!.

MEJOR QUE X FACTOR!!!

Ganaron por cantar
"Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salia la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amon, de Moab, y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros" (2ª Cr. 20:21-22)
El domingo pasado, Jonathan Gemmell dio un sermón muy desafiante: “Enfrenta la batalla con la adoración”. Y todo giró alrededor de la experiencia de Josafat contra el ejército unido de Moab, Amón y Seir. Un ejército de más de un millón de soldados, al cual destrozó con sus “notas musicales”. El bosquejo de su mensaje fue el siguiente (para tu mejor aprovechamiento):
LECTURA 2º Crónicas 20:1-25
A) El Problema (vv1-2)
B) La Proclamación (vv3, 4, 13)
C) La Petición (vv. 7-12)
D) La Profecía (vv. 14-17)
E) La Presentación (musical vv. 18-23)
F) El Premio (despojos de los enemigos vv.24-25)
La historia con la que inició su mensaje es muy motivadora. Se trata de lo sucedido a Willie Myric (de 9 años), quien en marzo del 2014 fue liberado por su captor por cantar. Mientras Willie estaba frente a su casa en Georgia (Atlanta) se inclinó a recoger una monedas (dejadas a propósito) y al hacerlo fue secuestrado por un hombre que le dijo (mostrando su arma) que no quería escucharlo hablar. Por lo que Willie decidió no hablar… sino cantar. Y durante tres horas, y sin parar, cantico titulado “toda la alabanza es para Dios” (el coro dice “Él es mi Señor, mi Sanador y mi Libertador, toda mi alabanza es para el Señor…”). Luego de escuchar una y otra vez la misma canción el secuestrador le abrió la puerta y le pidió que por favor saliera del auto. Este niño se salvó por cantar… no hay duda de ello.
Me pregunto ¿cuántas victorias hemos tenido en el 2014 por cantar? Si me permites comparto una de las mías. Estuve luchando este año contra el enemigo de la autocompasión (y depresión), por diferentes crisis que el Señor permitió que vivieramos. Y una de las canciones más oportunas fue 10.000 razones para alabar.
Comparto la letra:
Que todo lo que soy,
alabe al Señor,
con todo mi corazón,
de tu grande amor, cantaré
tu nombre alabaré
Sale el sol,
Es un nuevo amanecer,
Cantaré a ti otra vez,
Sea lo que venga, confiaré en ti,
Alabaré en el anochecer
Tu amor no tiene fin,
y tú eres paciente,
y bondadoso es tu corazón,
por todo lo que has hecho yo sigo cantando,
diez mil razones para alabar
Y en ese día cuando ya no tenga fuerza
y se acerque tu gloria,
Mi alma cantará de tu amor sin final,
diez mil años y para siempre más
Bless the Lord,
Oh my soul,
Oh my soul,
Worship His holy name,
Sing like never before
Oh my soul,
Worship His holy name
¿Te animas a compartir alguna canción ganadora de tus batallas del 2014?