lunes, 21 de mayo de 2018

(06) LA OBRA DE DIOS (I) Una Medida diferente

“... sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin” (Ec. 3:10-11) “Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer que pasó” (Sal. 90:4)
Según los expertos las obras de arte se deben observar de lejos y de cerca alternativamente, para entender lo que el pintor quiso transmitir. Pero no podemos entender en su totalidad la manera que obra Dios. Porque Dios usa una medida diferente, una matemática diferente y métodos diferentes.
Una medida diferente. “Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años y mil años como un día” (2ª P. 3:8). La medida universal es el tiempo, pero Dios no usa reloj de pulsera. Nuestra medida es muy limitada pues solo puede verse “debajo del sol”, y cada actividad o compromiso lo medimos mirándonos la muñeca o consultando nuestro celular. No tenemos cadenas y grillos que sujeten nuestras manos, tenemos la medida del tiempo en pulseras y en la agenda del celular; al cual miramos más que a nuestro corazón: somos esclavos del tiempo. ¿Y sabes donde comenzó este período de esclavitud? En el año 1500 se empezó a usar el reloj de arena en una forma pública, gracias a los largos sermones. Se decidió colocar el reloj de arena cerca del púlpito para que el predicador no siguiera hasta la medianoche. ¡Qué paradoja! Las cadenas del tiempo se empezaron a colocar en las iglesias.
Nuestros días. “hazme entender cuanta sea la medida de mis días” (Sal. 39:4-5). Nuestra edad biológica no tiene peso en la balanza de Dios, pues un día vivido en la voluntad de Dios puede tener valor eterno. Cuando en las Escrituras se habla de cantidad de vida dice “muchos años” pero cuando quiere hablar de calidad dice “muchos días”. Hay personajes que se los recuerda no por lo que lograron durante muchos años sino por lo que hicieron en un día. Simeón solo vivía para el día en que tendría en sus brazos al Mesías, Judas es universalmente recordado por lo que hizo una noche al entregar a Jesucristo, y Nicodemo se lo recuerda como “el hombre que vino de noche a Jesús”. El Señor vivió 33 años pero toda su vida se centraba en lo que pasaría un día, en el monte calvario.
Mejor es un día. “Mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos” (Sal. 84:10). Debes saber elegir lo mejor. Hay un tiempo que nos resta ¿Cuánto será? Gracias a Dios que no lo sabemos. ¿Has vivido estos días fuera de lo que Dios quiere? vive el tiempo que resta conforme a la voluntad de Dios (1ª P. 4:1-3). Que el tiempo que resta sume para la eternidad. “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Sal. 90:12). Amén.

sábado, 19 de mayo de 2018

LA CABRA ASESINA

En marzo del 2001 ocurrió un hecho bastante curioso pero dramático a la vez: UNA CABRA MATÓ DE UN DISPARO A SU PASTOR. Los diarios relataban que un pastor egipcio había muerto al ser alcanzado por un disparo efectuado accidentalmente por una de las cabras de su rebaño. Mujtar Yadim Fadl, de 20 años, pastor en la región de Sidi Barrani, en el desierto occidental, se había quedado dormido con su fusil de fabricación artesanal en brazos. Según fuentes policiales la cabra se acercó al hombre y, al tocar el arma, ésta se disparó, acabando en el acto con la vida del pastor.
La nota parece la escena de una película. Es curiosa, pero fatal. Un pastor duerme apoyado en su fusil, y una cabra le toca y lo mata. De la misma manera ocurre en el área espiritual. Cuando el Apóstol Pablo estaba despidiéndose de los ancianos de EFESO les dijo (Hch. 20:28-32) “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cuál ÉL ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno. Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados”.
En estos tiempos donde lo auténtico muchas veces es falsificado, hay lobos vestidos de corderos, que como dice Pablo no perdonarán el rebaño; pero ¿¡QUÉ de aquellas ovejas que no perdonan a su pastor!?.
Sin duda esta noticia nos lleva a pensar en un pastor dormido, pero también en una cabra rebelde. El mensaje que Pablo dio a los pastores y ancianos era “Velad”, y el apóstol Pedro amonestaba también a los pastores (1° Pedro 5:2 en adelante) “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están bajo vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.” Sí, quienes estamos en el liderazgo debemos ser fieles con nuestra labor, debemos velar y estar atentos a las necesidades del rebaño para suplirlas. Y en verdad... así como dice Pablo en una de sus cartas “en esto ¿quién es suficiente?”, pero esa es nuestra misión, a veces los disparos contra el liderazgo se deben no tanto a los lobos sino a que nos hemos quedado dormidos y no hemos velado debidamente.
Pero no debemos olvidar la causa desencadenante, Pedro dice en esa misma carta: “igualmente, jóvenes, estén sujetos a los ancianos... revestios de humildad; porque Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes” y el escritor a los Hebreos confirma en Hebreos 13:17 “obedezcan a sus pastores, y sujétense a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso”
La historia de hoy es una advertencia para todos nosotros. Si somos pastores que seamos fieles, velemos y oremos, y estemos preparados ante los ataques. Si somos ovejas que cumplamos nuestro rol, de orar, apoyar, obedecer y animar a nuestros pastores para que el trabajo lo hagan con alegría y sin las presiones de los cabritos rebeldes.

Por: H. A. G.

viernes, 18 de mayo de 2018

(05) ¿Se desmayó el ánimo?

“Considerad a Aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar” (He. 12:3)
El Señor nos indica que no necesitamos andar con el ánimo desmayado o cansado si tenemos a Quien nos puede sostener. Él quiere ocupar todo el campo visual del cristiano.
NO TE QUEDES MIRANDO A TU HERMANO. “Señor y ¿Qué de este?” Cuando el Señor hablaba con Pedro a la orilla del lago de Galilea, sintieron una sombra que les seguía, era Juan. En ese momento Pedro dijo “Señor, ¿Y qué de este”. “Si yo quiero que quede hasta que yo venga ¿Qué a tí? sígueme tú”. Muchos se desaniman en la vida cristiana por que en vez de mirar a Señor que camina a su lado, miran la sombra de otros hermanos. Y labrador que mira surco ajeno hará surcos torcidos. ¿Estás desanimado o desanimada por lo que hacen otros hermanos? ¿Qué a ti? Mira al Señor.
NO TE QUEDES MIRANDO LOS CAMPOS. Jesucristo les dijo a los discípulos cuando estaban en Sicar (Jn. 4) “alzad vuestros ojos y mirad los campos”. Pero luego les indicó la tarea. En este último tiempo ha resurgido la misión de una nueva especialidad en el evangelio: los metereólogos espirituales; quienes evalúan el mundo y su entorno pero no siembran. Dios no quiere metereólogos, quiere sembradores. ¿Por qué nos desanimamos muchas veces con la tarea fundamental de evangelizar? Miramos el mundo, evaluamos las técnicas, repasamos los métodos, nos fijamos los vientos y terminamos no sembrando ¿Estas desanimado en el servicio? Sal a sembrar en fe. Ve en el nombre del Señor junto al Señor de la mies. Ora por obreros, mete tu mano en el saco y siembra. Mario Mulki (ya con el Señor) destacaba siempre un defecto de la actualidad “nos hemos acostumbrado a la silla del teólogo y hemos dejado la bolsa del sembrador”. Considera al Señor.
NO TE QUEDES MIRANDO RESULTADOS. Somos tentados a evaluar nuestra vida espiritual por los resultados inmediatos de lo que hacemos. Permíteme decirte que un siervo no se evalúa por el número de seguidores. No, ningún siervo se debe medir por el número de seguidores. Jesucristo dijo que no había ningún nacido de mujer más grande que Juan el Bautista. Y cuando este predicador murió había perdido a la mayoría de sus seguidores. ¿Te desaniman los magros resultados? No mires la cantidad de plantitas de tu huerta mira al Señor de la Huerta. Su viña no tiene solo la dirección de tu iglesia local. Las plantas espirituales crecen y dan fruto aquí pero se cosechan allí. Los resultados son solo patrimonio de Él. Considera al Señor.
Por esto mi querido hermano ÁNIMO. “Mirarte solo a Ti Señor y no mirar atrás. Seguir tu caminar, Señor; seguir sin desmayar, Señor; postrarme ante tu altar, Señor... y no mirar atrás”

miércoles, 16 de mayo de 2018

(04) Las muchas cosas, el error primario

"Solo una cosa es necesaria” (Lc. 10:42)
Era un día como los demás, y el Señor se acercó al escritorio donde hacía tiempo se acercaba para conversar con su siervo. El joven estaba enfrascado en su computadora y mirando de reojo la presencia del nazareno, le entregó los proyectos del día para que los firmara. Jesús le habló diciendo que tenía otros proyectos. Pero el misionero pareció no entender y le dijo: -“Estamos, Señor, a la mitad de un programa y necesitamos ayuda de los hermanos... Ah, aquí tengo también lo que estamos planificando para el mes próximo...” Y así siguió el encuentro, un encuentro que a diario se repetía. Pero ese día el Señor decidió que no podían seguir así, Él tenía programas y proyectos, pero estos no estaban en la agenda del siervo. El maestro de Galilea se puso en pié y se colocó detrás del hiperactivo creyente y rozó con su manto la torre de la computadora, y de pronto la pantalla del visor comenzó a parpadear “error primario... el disco rígido ha sido dañado”. -“¡Quéeeee!”- exclamó el hombre- “¿Justo ahora? ¿Habré perdido todo?”.
Ya era la tarde y el teléfono sonó. Era el técnico que le informaba que había hecho todo lo posible, pero que se habían perdido todos los archivos del disco rígido. El joven sintió que le daban vuelta la casa, allí habían muchos estudios bíblicos, proyectos, planificaciones, datos importantes... y encima no había hecho una copia de seguridad Y mirando al Carpintero divino le preguntó “-¿Porqué Señor? ¿Porqué soy así? Me lo merezco por no guardar las cosas. Sí, seguro que es el diablo que metió la cola, pues tiene miedo que llevemos a cabo estos proyectos”. Pero el Señor le sonrió y le dijo-“No, no es tu olvido ni el diablo... fui yo” “-¿Qué?”. “Sí, tuve que borrar tus planes pues tengo otros para ti, tuve que sacar tus proyectos `las muchas cosas que te ocupan y perturban` esas cosas que no son mis cosas, pues has perdido de vista lo necesario... buscarme a mi antes que a ti, mis planes antes que los tuyos, mi agenda antes que tu planificación.”
Era la noche y un amigo le llamó por teléfono y al enterarse le dijo “¡Cuánto lo siento!! ¿Fue tu cabeza de chorlito o la cola del diablo?”. Y con voz entrecortada el misionero contestó: “-no, no fue ni mi cabeza de chorlito ni la cola del diablo... fue la mano del Señor”.
(El 22 de junio de 2004 en horas de la mañana, quien escribe estos devocionales vio con estupor, mientras trabajaba en su computadora, una frase que parpadeaba en la pantalla “error primario... el disco rígido ha sido dañado”) Querido/a hermano/a aprende de mi frustrada experiencia... y que las muchas cosas no sean tu error primario.

lunes, 14 de mayo de 2018

(03) Escudos de oro por escudos de bronce

"...se llevó los escudos de oro... y en su lugar hizo... escudos de bronce” (1ª R. 14:26-27)
“Roboam era el hijo necio del mas sabio rey” (C. E. Hocking). La historia inspirada nos cuenta que Roboam hizo lo malo ante los ojos del Señor. Él siguió el modelo de su madre Naama, la cual era amonita, y como consecuencia cayó bajo el dominio de Sisac rey de Egipto quien entró a Jerusalén, saqueó la ciudad y se llevó los escudos de oro que Salomón había hecho. Entonces Roboam decidió poner en su lugar escudos de bronce, una imitación de lo real.
Escudos de oro. “Sobre todo tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno” (Ef. 6:16). Tú y yo estamos en medio de una batalla espiritual. Satanás nos tira dardos de fuego, flechas encendidas por el infierno que pretenden derribarnos, eliminar nuestro testimonio y anular nuestras fuerzas. Pero Dios nos alcanza un escudo mas precioso que el oro, el escudo de la fe “para que sometida a prueba vuestra fe, mucho mas preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1ª P. 1:7).
Eran los escudos de Salomón. Su padre le había legado esta arma, pero el enemigo la robó y Roboam la cambió por una imitación. Esto contrasta con la experiencia, en el Nuevo Testamento, de Loida, Eunice y Timoteo “trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también” (2ª Ti. 1:5). Era una fe auténtica, no fingida, no era una imitación. ¿Qué tipo de fe enseñamos a nuestros hijos? Timoteo tenía a Eunice y a Loida; Roboam a Naama la amonita ¿A quien tienen tus hijos?
Escudos de bronce. Roboam ilustra la formalidad de una fe fingida. Cuando iba de su casa a la casa de Dios, los guardias llevaban los escudos de bronce; pero al llegar al templo, los guardias y los escudos volvían a casa. Se cumplía el protocolo, pero este rey todavía era un idólatra. Su fe era fingida. Si ves trazas de fingimiento en tu vida ve al Señor ahora, limpia tu corazón confesando tus faltas, acude a quienes debes acudir para arreglar tu conciencia, y usa el escudo de la fe. “El propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” 1ª Ti. 1:5. El oro con fuego se purifica pero el bronce se funde, y escudos fundidos no sirven para la batalla. Como soldado de la fe pelea la batalla de la fe con el escudo correcto. “En vez de bronce traeré oro...” (Is. 60:17) ¿Amén?

domingo, 13 de mayo de 2018

MARTES 13 DE MAYO

Transcurría el año 1980, y ese año hubo un solo martes 13 /El martes 13 de Mayo (tal como este año)/
Esa noche volvía de trabajar en la bici de mi mamá... Había mucha neblina-
Un camión me atropelló, golpeó mi cabeza y me lanzó, pasó por arriba de la bicicleta, y la arrastró quedando mi pié atrapado entre el pedal (el fierro) y el asfalto.
Resultado: un sacabocado en mi talón y unos meses de recuperación. Pero lo mas importante es que Dios preservó mi vida. Desde ese momento mi conciencia no podía reposar. Mis pecados me acusaban tanto que me repetía siempre "si hubiera muerto me iba al infierno" Ese accidente me llevó tres meses mas tarde a los pies de Cristo. Dios usó un camión, y me llevó al extremo para que me reconciliara con Él. Nací de nuevo en agosto de 1980.
Para mí el único martes 13 de 1980 fué accidentado pero a la vista de la eternidad ¡qué sería de mí sino hubiera vivido lo que viví! Hoy lo digo con libertad Bendito ese martes 13 de mayo..

jueves, 10 de mayo de 2018

(02) Vicios de siervos (II): Las mañas

“Moraba entonces en Betel un viejo profeta.... le dijo mintiéndole: un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: tráele contigo...” (1ª R. 13:11, 18) Leer 1ª R. 13:11-33
“El zorro pierde los pelos pero no las mañas” esta frase criolla bien podría aplicarse al viejo profeta de Belén. Este anciano muestra en su vida características de un creyente “fosilizado”. Sí, un fósil puede dar información, puede ser mirado, estudiado, pero no tiene vida. Su crecimiento se detuvo en las arenas del tiempo. No hablo de ancianos, sino de creyentes de varios años de convertidos que podemos perder pelos (o cambiarlos de color) pero no perder las mañas.
Las mañas de la indulgencia. Este anciano estaba en su casa mientras sus hijos estaban con el rey apóstata. Él no les molesta, ni les pregunta qué hacían con Jeroboam, fue permisivo y tolerante con su propia familia, pero fue muy duro con el profeta joven. Apenas termina de darle de comer le prepara el asno y lo manda a Judá (¡No sea que el juicio cayera sobre él también!). De sus hijos no dice nada, tampoco lo hace de sí mismo (pues él había provocado esto) pero de su colega declara: “el varón de Dios es que fue rebelde al mandato de Jehová” (1ª R. 13:26). Cuando perdemos la sensibilidad por el pecado somos prontos a mirar la paja en el ojo ajeno y no nos preocupa la viga de nuestro ojo.
Las mañas de la imagen. En esta historia podemos descubrir lo peligroso que son los celos. ¿Cómo podía ser que el joven profeta llegara a Belén y no visitara e informara a un profeta de mayor rango? ¿Cómo era que Dios le hablaba al joven y no a él? Al fin de cuentas, ¿Quién era el profeta en esa región? Cuando el viejo se entera que el joven ha recibido Palabra de Dios, entonces él inventa palabra de ángeles. ¡Que Dios nos libre a quienes tenemos años de creyentes de darle mas importancia a la imagen que tenemos, que a Dios mismo
Las mañas de la influencia. Al encontrar al otro profeta el viejo le dijo “Yo soy profeta como tú” y de allí en adelante empezó a influenciar la vida del joven diciéndole “ven conmigo”. Ese era un tiempo para cambiar la perspectiva, examinarse así mismo y verse sumergido en la inercia de la infidelidad, el profeta viejo debería haber dicho “iré contigo”. ¿Ves a hermanos más jóvenes que tú, encendidos con el primer amor? ¿Te has encontrado diciendo “ya se les va a pasar, les doy un par de años”? ¡Cuidado! Has empezado a formar parte de los ejemplares del museo de las mañas. ¿Porqué no aprovechar para avivar el fuego? Recuerda: Dios no usa cristianos mañosos.