sábado, 6 de junio de 2015

La inclinación del hombre hacia el mal

Una doctrina de la biblia que siempre me cautivó es la de la depravación total del hombre. En ella no se encuentra rastró alguno ni una pizca de mérito personal en relación a la salvación y el resultado de un estudio profundo conlleva a ver desde el polvo (lo que somos) la grandeza, gracia y misericordia desde otra dimensión.
Tomo algunos extractos del libro "La doctrina bíblica sobre la cruz de Cristo I" (de Horacio A. Alonso).
Génesis 6.5 "Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal." "mucha", "todo", "de continuo", "solamente el mal", indicando la inclinación del hombre hacia el mal.
"Cuanto más entienda el hombre la verdadera dimensión de su tragedia como pecador, mejor estará en condiciones de apreciar la maravillosa liberación que la gracia ha logrado. Si el hombre no entiende claramente su posición en el pecado no podrá entender su posición en Cristo."
"La gravedad de la caída del hombre, tal como la presenta la Biblia, es la que explica que el mundo esté como está"
"La caída del hombre ha creado una crisis perpetua y esta crisis es insoluble si el pecador no nace, espiritualmente, de Dios.
En ocasiones se escuchan mensajes de predicación en los que se apela "a lo bueno" del hombre. Este método no da resultado, y, además, no es el método de Dios. Es inútil apelar a lo que el hombre debe hacer.
El método de la Biblia consiste precisamente en lo opuesto, consiste en que el hombre se enfrente a los hechos. El hombre es colocado frente a los hechos, y frente a la luz de las Escrituras. Se lo pone allá para que aprenda a verse como Dios lo ve. Nuestra predicación no puede eludir este punto. Pero al mismo tiempo, nuestra predicación tiene que conducir a que el hombre aprecie lo que Dios ha hecho. Esto es lo grande del Evangelio. Dios se ha colocado, literalmente, en el lugar del hombre. Cristo se ha identificado con él, para llevar su pecado, para sufrir por ellos, para morir por el pecado y por el pecador, y esto e bien distinto de poner el énfasis en el hombre, cuando es predicado el Evangelio de gracia."
"Los que predicamos el Evangelio no debemos pensar que somos agentes de relaciones públicas... No somos diplomáticos sino profetas, y nuestro mensaje no es un compromiso sino un ultimátum"

D.A.K.

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