martes, 30 de junio de 2015

LA SANIDAD INTERIOR

El termino o expresión sanidad interior no existe en la Biblia. No son pocas las personas en el mundo evangélico que dicen tener un don o ministerio especial sobre este tema y algunos dictan seminarios o cursos arancelados sobre él.  Muchas personas, lo creyentes principalmente, acuden a estos encuentros sin saber con qué se van a encontrar, llevados por un malestar y dolor interior no físico. Una mezcla de ansiedad, angustia y culpa condimentada con rencor y presencia de raíces de amargura. Han probado muchas cosas y esperan que algo “magico” ocurra esta vez. 

En la tarea de aconsejamiento matrimonial y familiar uno encuentra que la falta de perdón es la principal causa de divisiones, alejamientos y destrucción de los vínculos en los matrimonios, las familias, amistades, relaciones interpersonales e iglesias. Algunas personas prefieren perdonar y vivir en paz el resto de sus vidas; mientras otras guardan un rencor y “sed de justicia” en sus corazones por algún daño que recibieron, ese odio es tan grande que con solo escuchar el nombre de la persona con la que tienen ese problema, les intranquilidad, furor y pierden la paz interna y el recuerdo de lo pasado se posesiona de ellos nuevamente. 

Una persona que ha sido mordida por una serpiente venenosa, tiene dos opciones: Deja que la serpiente se vaya y se dedica a curarse del veneno para seguir viviendo; o persigue a la serpiente para matarla y morir mientras la persigue. La verdadera paz y sanidad interior se logra diagnosticando el origen, que la mayoría de las veces son pecados de relación, donde la bondad, la misericordia y el perdón han estado ausentes... 

Tenemos que comprender que tenemos el deber de perdonar a los demás y pedir perdón por las faltas cometidas en contra de otra persona. Es la única forma y que así mismo viva en paz con Dios y su prójimo. 

¿Qué es lo que podemos llamar sanidad interior? 

La sanidad interior biblicamente expresada no es otra cosa que el Espíritu Santo llenándonos plenamente.- Efesios 5:18. Es el proceso divino mediante el cual Dios manifiesta por medio de su Espíritu en cada uno de sus hijos, de una manera sobrenatural, amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe y mansedumbre. – Galatas 5:22, otorgándonos salud y fortaleza a almas afligidas por diferentes circunstancias de la vida. 

Dios creó un mundo perfecto, todo “…era bueno en gran manera.” - Génesis 1:31. No había maldad. Su plan era de bendición y abundancia, pero con la desobediencia del hombre vinieron tremendas consecuencias sobre todo lo creado. Una de esas consecuencias es que la maldad entró en el corazón del hombre y se quedó a vivir en él hasta ahora - Genesis. 6:5-6, lo cual nos ha traído tristeza y dolor, todo como resultado de nuestros propios actos. 

Perdón sin límites  Pedro preguntó a Jesús: ¿Señor, cuantas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le respondió: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete” - Mateo 18:21-22.  Los rabinos enseñaban que los judíos debían perdonar a una persona tres veces. Es evidente que Pedro pensó que Jesús estaba hablando de un perdón legalista. Pensó que perdonar a alguien siete veces excedería las exigencias de los rabinos. Pero la respuesta de Jesús indicaba que no estaba estableciendo el número de veces que un creyente debe de perdonar a alguien. Mas bien que además que el perdón debe ser ilimitado, debemos perdonar siempre y para siempre. Si vivimos motivados por el amor, haremos lo que podamos para lograr la reconciliación.  Jesús no menciona la clase ni el tamaño de la falta; aún más, la respuesta de Jesús está fuera del alcance del ser humano, el perdón es posible solo a través de la ayuda divina.  - Efesios 4:32; Colosenses 3:13. 

No siempre es fácil perdonar a quien nos haya hecho mal. A veces podemos sentir el deseo irresistible de vengarnos, otras veces la gente prueba nuestra paciencia hasta el límite. Sin embargo, podemos tener una actitud perdonadora aún hacia quienes nos han causado el dolor más profundo si permitimos que fluya a través de nosotros el amor de Cristo. 

La dificultad de perdonar antes de la cruz 

En la enseñanza sobre la oración del Señor Jesús a sus discípulos, el tema del perdón de Dios está ligado a nuestra misericordia y perdón: “Padre nuestro… perdónanos nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Esta condición fue dada sin duda para que nos diéramos cuenta en primer lugar del valor del amor de Dios, no comparable al que puede brindar el hombre y en segundo lugar para darnos cuenta de lo imposible que le resulta al ser humano para perdonar sin condicionamientos. 

La nueva vida en cristo


La misericordia y el perdón son parte de la naturaleza de Dios; sus hijos han de reflejar esa naturaleza. El que alberguemos amargura o guardemos rencor no concuerda con el carácter de Dios. Él tiene misericordia de quien se arrepiente, y arroja sus pecados en lo profundo del mar: “El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo de la mar todos nuestros pecados.” - Miqueas 7:19. 

Pudiera no ser fácil perdonar a quien nos haya ofendido. La ofensa pudiera habernos herido profundamente. Pero como nuevas criaturas que somos en Cristo, tenemos el deber de perdonar tal como Cristo nos perdonó a nosotros. Nuestro pecado contra Dios es mucho mayor que cualquier mal o injusticia que pueda cometerse contra nosotros. Pero Dios respondió a nuestro clamor de misericordia y nos concedió el perdón, sin importar nuestro pasado y nos reconcilio con él. Pablo nos recuerda: “De modo que si alguno esta en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas.” – 2ª Corintios 5:17 

Un aspecto particular del perdon


Por mucho tiempo sostuve que el cristiano no podía ser más que Dios y perdonar sin que el ofensor pidiera ser perdonado. MI pensamiento era: “Si Dios exige el arrepentimiento y la confesión de la falta para ser perdonado mi ofensor debería hacer lo mismo.” Peo no es la misma situación.  Dios exige el arrepentimiento y el clamor del perdón, porque el es santo y el pecado ha ofendido y ofende su santidad, situación que no se resuelve hasta que el pecador se confiesa ante el. En cambio nosotros no estamos en la misma condición, por lo tanto podemos perdonar sin que nuestro ofensor se arrepienta y pida perdón.  En verdad no es que no queremos “ser mas que Dios”, sino que nuestro orgullo esta herido. Cuando es así, ni aun pidiéndonos perdón perdonamos, entonces pasamos de victimas a victimarios. Porque para Dios es tan pecador el que ofende como el que no perdona. 

Hay muchos cristianos que a pesar de estar en Cristo siguen sufriendo por situaciones pasadas, no disfrutan el presente porque no han dejado atrás esas experiencias negativas. El pasado está fuera de nuestro alcance, no podemos hacer nada para cambiarlo. La clave no está en olvidar lo que nos sucedió, eso es imposible, sino en que lo pasado, al venir a tu mente, no nos inquiete ni nos moleste. 

Al igual que toda alma necesita el perdón de Dios, el ejercicio y práctica del perdón es necesario en la vida del creyente o vivirá en desgracia, rencor y depresión el resto de su existencia. Cuando perdonamos somos libres y podemos ser instrumentos de bendición en las manos de Dios. 

Dios nos invita a vivir una vida abundante en Él: “Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia” - Juan 10:10. A regocijarnos en Él todo el tiempo: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez os digo: ¡Regocijaos!” - Filipenses 4:4. A menudo el perdón es difícil, sobre todo cuando el mal se comete contra nosotros o sobre nuestros seres queridos. Pero Dios puede darnos el poder y la voluntad de perdonar, permitiéndonos vivir en perfecto amor y unidad los unos con los otros. 

En síntesis, sanidad interior es saber perdonar como Cristo nos perdonó a nosotros, que nuestra nueva naturaleza sea conforme a la de Cristo. Sanidad es olvidar el pasado y vivir el presente de Dios para obtener vidas llenas de gozo y ser instrumentos útiles para Dios. 

Para meditar 

Quizá para aclarar nuestra situación y acercarnos a un autodiagnostico espiritual mas preciso debamos preguntarnos:  ¿Cuales son algunas razones que la que tengo dificultad para perdonar a los demás?  ¿Cómo puedo aplicar estos principios para perdonar a alguien que me haya perjudicado u ofendido?  El Señor nos ayude a poner en práctica su Palabra. 

Osvaldo Juan Maccio.



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