viernes, 3 de julio de 2015

PELIGRO...!!! MENTE PECANDO...!!!

Ningún pecado es más destructivo para la conciencia que el pecado que se lleva a cabo en el ámbito de la mente. Después de todo, ¿quién sino Dios y el pecador saben acerca de ello? “¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre, que está en él?” (1 Corintios 2:11).
Mucha gente que no comete malas acciones, sin embargo son descaradamente malos en sus pensamientos. Un hombre que se abstiene de fornicación, por temor a ser descubierto puede convencerse a sí mismo de que está bien disfrutar de las fantasías lascivas porque cree que nadie más descubrirá tal pecado secreto. La Escritura dice que su culpabilidad es la misma si lleva a cabo a cabo sus fantasías. (Mateo 5:27-28).
Disfrutar de los pecados de pensamiento, por lo tanto, es molestar a la conciencia de manera directa. Los pecados de la mente asaltan a la conciencia como ningún otro pecado, porque la conciencia es su única disuasión. Aquellos cuyos pensamientos son impuros no pueden tener una conciencia pura, la culpa está inherente en el mal pensamiento. Cuando los pensamientos están contaminados, la conciencia de forma inmediata también lo estará. Es por eso que no hay nada más característico de la incredulidad que una mente impura, combinada con una conciencia corrompida: “para los corrompidos e incrédulos nada es puro, sino que tanto su mente como su conciencia están corrompidas.” (Tito 1:15).
De hecho, nada daña la conciencia más que el hábito de caer en malos pensamientos. Desafortunadamente, una vez iniciada, la práctica se vuelve demasiado fácil. Este es un pecado que no tiene que esperar una oportunidad, la mente puede pecar en cualquier momento y en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancia. Así que el hábito se establece rápida y fácilmente.
Al comprometer las facultades internas, la mente, las emociones, el deseo, la memoria, y la imaginación; los pecados de pensamiento trabajan directamente en el alma para influenciarla hacia el mal. SIEMBRA UN PENSAMIENTO Y COSECHARÁS UNA ACCIÓN. SIEMBRA UNA ACCIÓN Y COSECHARÁS UN HABITO. SIEMBRA UN HABITO Y COSECHARAS UN CARÁCTER. SIEMBRA UN CARÁCTER Y COSECHARÁS UN DESTINO. Los malos pensamientos sientan las bases para todos los demás pecados.


Fabián Lourenzo, Viedma-Río Negro


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