lunes, 26 de octubre de 2015

Poned la mira en las cosas de arriba.

"Porque de la abundancia del corazón habla la boca"
"Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; esto contamina al hombre"
Si tan solo recordásemos cuál es nuestra verdadera ciudadanía no nos enroscaríamos en debates temporales y sin sentido que lo único que acarrean son disputas más bien que edificación.
Pareciera que la batalla por el ego de defender una ideología política tiene más peso (y más importancia) que pelear por las almas que están prontas a perecer. Nuevamente lo terrenal opaca y entierra a lo celestial.
"Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando (redimiendo) bien el tiempo, porque los días son malos" Efesios 5:16-17
Observemos y examinemos con mucha precisión y exactitud cada uno de nuestros pasos (lo que decimos y hacemos), no caigamos nuevamente en los pensamientos de nuestra antigua vida, paguemos el precio y el costo necesario para invertir el tiempo en aquello que tiene valor eterno.
Andemos como es digno de la vocación con la que fuimos llamados (Ef 4:1)
Andemos en amor (Ef 5:2)
Andemos como hijos de luz (Ef 5:8)
Sigamos sus pisadas. (1 Pe 2:21)
Si nuestro verdadero anhelo es querer ser cada día más como Cristo, empecemos a tratar de pensar como Él.
¿Que tiene más valor ganar una discusión o buscar ganar un alma para Cristo?
El mundo está lleno de enredaderas que atrapan las almas perdidas, es hora de desenfundar la espada y cortarlas de raíz.

D.A.K.